Era el noveno mes del año de 1880, y finalmente se va hundir a la Covadonga un 13 de
setiembre, en Chancay, pues la embarcación venía haciendo relevos a otras
embarcaciones. El hundimiento del Loa fue un incentivo para el Ingeniero Manuel
Cuadros para diseñar un nuevo mecanismo que sería posible hundir a la Covadonga
y que la ejecutaría esta acción el Teniente Decio Oyague Neyra. El Ingeniero
Manuel Cuadros fijó el bote al yate que había sido “maquillado” dejándolo
atractivo para cualquier entendido, y que, ya se encontraba anclado a unos 300
metros del muelle, acondicionaron el dispositivo Lay con la ayuda del
electricista naval Manuel Del Campo que vino con él desde Lima y los
chancayanos Constantino Negreiros, Justo Cortines y Julio Sosa.
Poco a poco se acercaba la hora del fin de esta
inicialmente embarcación española. El Comandante Ferrari quien estaba al mando
de la Goleta al haber disparado a las embarcaciones y viendo que aún quedaba el
yate y el bote a flote, siendo este último hundido, mandó a registrarla con
cuidado y sacar las cosas útiles, y, al ver que todo estaba en orden avisaron y
echaron remos y poco a poco se fue aferrando hacia la Covadonga. A pesar de
tanto registro y tantas operaciones con el fin de encontrar algo sospechoso los
instalado por los peruanos nunca se logró hallar. Ya todo estaba listo para
subir la embarcación y pues el segundo al mando, el Teniente Gonzales dio orden
de llamar al carpintero para que registrase las cajas de proa y popa para mayor
seguridad, pero, todos ya estaban en sus puestos así que se dio la orden
emitida por Ferrari, la tripulación hecho a subir la bella embarcación y en
pocos minutos esta alzo por los aires y feo estruendo se dio, el sistema se
había activado y poco a poco La Covadonga se iba hundiendo, solo bastaron tres
minutos y el fin se daba. Este fatídico desenlace enlutó a los chilenos.
Fuente: LA COVADONGA, "Símbolo y Trofeo"


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